En los últimos años se han realizado diversas investigaciones sobre el arándano y sus beneficios para la salud. Entre los resultados de estos análisis, hay una relativa concordancia en que el arándano tendría capacidad de producir efectos anticancerígenos, antioxidantes, antibacterianos, entre otros. Por ejemplo, en un estudio en el que se utilizó un enjuague bucal con arándano, se observó que las muestras de saliva del grupo experimental disminuyeron notablemente la formación de colonias de la bacteria “Streptococcus Mutans” en comparación con el grupo placebo, al que no se le proporcionó este enjuague. Según otros análisis, se ha establecido que los arándanos contienen cantidades significativas de flavonoides y compuestos fenólicos, los cuales inhiben la oxidación de lipoproteínas de baja densidad. Los flavonoides, como es sabido, son potentes antioxidantes que pueden reducir el riesgo de arteriosclerosis.
La difusión de los estudios mencionados ha influido en un aumento en el consumo de arándanos, en diversas formas, especialmente como jugo, ya que es una bebida deliciosa y refrescante.