Como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga” y eso es algo que el chef Gerardo Olivier tiene muy claro, en su amplia trayectoria como emprendedor en materia culinaria en Chile.
Junto a su esposa, Margarita Osorno, no solo han compartido por muchos años un proyecto de vida, sino también una historia como emprendedores en materia gastronómica.
Un emprendedor debe ser capaz de detectar cuando hay un vacío que puede ser llenado por su aporte creador; debe sembrar, día a día, una nueva semilla en su proyecto y además tener un espíritu y una voluntad inquebrantable ante las adversidades. Gerardo Olivier y Margarita Osorno han sabido superar obstáculos; es por eso que, tras su reciente salida como concesionarios del Club Hípico de Santiago, especialmente del Club House, que fuera su segundo hogar durante bastante tiempo, han aprovechado la oportunidad para centrarse en otro de sus proyectos gastronómicos: La Boulangerie.
El término "Boulangerie" deriva del francés y significa panadería; pero no es un local o una panadería común. La Boulangerie francesa típica implica, entre otras cosas, una alta calidad y generalmente la creación de productos a base de harina con fermentación natural. Además, se trata de locales “boutiques”, donde los clientes no solo asisten a comprar pan, sino prácticamente a un culto diario a la calidad artesanal y tradicional de recetas que hacen de sus productos algo único e imposible de encontrar en una producción masiva e industrializada. Es por eso que se ha dicho acertadamente que para un francés una baguette es un verdadero “tótem camuflado” y su consumo, una “eucaristía inconsciente”.
La Boulangerie de Gerardo Olivier y Margarita Osorno, se ha inspirado en el concepto tradicional francés, pero en su oferta encontramos no solo productos exclusivos de fina panadería, sino también de “patisserie” (pastelería francesa) en el ambiente de una acogedora cafetería familiar, ubicada en avenida Cristóbal Colón 6158, Las Condes, a unos pasos hacia el Oriente de avenida Manquehue. En este grato y familiar ambiente, han sabido combinar acertadamente su oferta de productos exclusivos de panadería y pastelería con excelentes preparaciones caseras, entre las cuales no están ausentes nuestras tradicionales empanadas. La Boulangerie de Gerardo Olivier es uno de esos lugares imperdibles para conocer y disfrutar de una tranquila once familiar en un ambiente casero y relajado. También es de aquellos lugares donde no basta con ir una sola vez, ya que la atención es muy cordial y siempre a cargo de sus dueños.
Es así como La Boulangerie, es un sueño hecho realidad para este matrimonio apasionado por la gastronomía y se proyecta auspiciosamente en el contexto de la oferta gastronómica chilena, ya que iniciativas afines han demostrado tener éxito no solo en Chile sino también en otros países latinoamericanos, como Argentina y Colombia. El secreto está, en gran medida, en trabajar con humildad y conocimiento, respetando la cultura de la panadería y la creación diaria, ya que, como afirma Bruno Gillot, afamado chef francés dedicado al rubro, “los panes son bebés que nacen todos los días”.