Trabajo en gastronomía desde la edad de 14 años, período en el cual me he desempeñado en 8 restaurantes, tratando de recoger siempre lo mejor de cada experiencia. En toda una vida dedicada al mundo gastronómico son muchas las vivencias que me han permitido desarrollarme y son varios maestros a los que siempre estaré agradecido. Entre ellos me recuerdo ahora de Celso Mendoza y varios maestros del famoso restaurante Costa Verde de Perú, ganador de récord Guiness, con más de 670 menús.
La cocina tiene ambas cosas, ya que por una parte hay que saber seleccionar los productos e insumos y manejar las técnicas culinarias, pero también hay un diseño que un buen chef debe saber aplicar, con creatividad, como un artista.
El haber logrado con gran esfuerzo y dedicación llegar a ser reconocido en el mundo gastronómico… es como un premio a la dedicación de muchos años y a la decisión de emprender y progresar constantemente.
Actualmente estoy dedicado a dos restaurantes; a Alto Perú, como socio (junto a mis amigos Edilberto Pérez y Carlos Oliva) y a Donde Landeo, mi proyecto gastronómico personal.
El mejor consejo que podría darles es que trabajen con amor por lo que hacen y no sólo por el dinero. Trabajar con amor significa querer siempre mejorar y aprender, no ser conformista, disfrutar lo que se hace y proyectarse siempre hacia un progreso. Trabajar con amor conduce a aprovechar las oportunidades que cada vez son más en el mundo actual, pero eso requiere también de un importante esfuerzo personal.